Con Tinta Negra

Periodismo Independiente

Un bombero en el terremoto

“Partimos rescatando personas y terminamos sacando cuerpos”

Dos días después del sismo del pasado 27 de febrero, Pedro y sus compañeros del cuerpo de bomberos de Ñuñoa partieron al sur. Estuvieron cinco días en Concepción y cinco días en Constitución. Fueron días de voluntad y sacrificio, los que cambiaron su vida y marcaron su experiencia como voluntario.

Por Emilia Aguilar Berríos

Como vivo cerca del cuartel se me pasó por la cabeza ir a buscar el carro bomba. Salir corriendo a buscarlo o ir en el auto, pero luego me di cuenta que podían haber escombros en el camino. Pensaba cómo lo hacía para poder ayudar a la gente de este edificio que yo creía que se iba a caer.

Pedro Contreras Berti es un profesor de Educación Física como cualquier otro. Pero eso es sólo en horarios de trabajo, ya que aparte se desempeña como voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos “Los Guindos” de Ñuñoa. Pese a que lo define como un hobbie, lo cierto es que la pasión que entrega en su labor es heroica.

Es por eso que a dos días del terremoto partió a las zonas más afectadas a cumplir una misión de rescate y reconstrucción. Los 10 días que pasó en Concepción y Constitución le entregaron experiencias de vida que, según cuenta, lo enriquecieron como ser humano y confirmaron el lema de su compañía: “Voluntad y Sacrificio”.

Pedro afirma que los turnos de noche, la adrenalina y la vocación de servicio que conlleva el ser bombero no serían lo mismo si su labor fuese remunerada. Él, junto a sus compañeros, afirman categóricamente que su trabajo radica en su relación con el servicio a la comunidad y no como una imposición laboral. El dinero no haría más que convertirlo en un empleo como cualquier otro.

En el acogedor cuartel al que con respeto asiste cada turno a la espera de algún llamado que cambie su día, Pedro encuentra un espacio donde realmente hace lo que le gusta.

¿Qué razones lo llevaron a formar parte del cuerpo de bomberos?

La verdad es que no fue por un tema de servicio. Eso más bien lo tengo en forma innata. Yo creo que eso se me fomentó estando aquí. Yo entré a la institución sin saber mi vocación. Entré quizá por un hobbie y hasta hoy es así como lo tomo. Fue aquí donde abrí mi mente y comprendí que esto era lo que quería.

Ahora lo veo como un tema de servir. Por ejemplo, estuve a un milímetro de ir a Haití, a mi me correspondía el segundo grupo. Esto entre tantas otras cosas que uno hace en esta institución y en las que hay que estar para servir.

En los 30 años que lleva contribuyendo a la institución, ¿qué es lo más fuerte que le ha tocado vivir?

La verdad es que no puedo poner las cosas en escala. Son tantos y tan fuertes los hechos que me han marcado, que no podría mencionar una sola en particular. Se me han muerto niños de la edad de mis hijos en mis propios brazos. Todas tienen su nivel de dureza.

Reacciones de emergencia

¿Cuáles fueron las labores que realizó?

Fuimos principalmente a la tarea del rescate de cuerpos. Personas que pudieran estar vivas, pero atrapadas dentro de las estructuras colapsadas. Luego comienza a pasar el tiempo. Pasan las horas y ya es menos probable que hayan vidas y se empiezan a buscar cuerpos. De hecho, el último día que estuvimos en Constitución sacamos cinco cuerpos. Imagínate.

¿Cómo fue esta experiencia para usted como integrante del cuerpo de bomberos?

Yo llevo 30 años en la bomba. Como en todas estas situaciones, nosotros actuamos en la emergencia. Claro, son cosas fuertes. Y en especial cuando ves sufrir a la gente, es muy doloroso. Si bien hay, por una parte, bienes materiales y gente que sufre por sus casas y todas las demás cosas que han perdido, es mucho peor cuando se pierden vidas y ves niños en esa situación.

¿Cómo vivió el terremoto?

A lo mejor no se va a entender o incluso puede sonar gracioso. Venía llegando de Puerto Varas a mi casa. Justamente venía entrando aunque no me había bajado todavía del auto. Vivo en un departamento y de repente veo que el edificio se movía de un lado hacia el otro.

El terremoto tuvo tres aceleraciones, y con la tercera, que fue la más fuerte, fue cuando empecé a ver explosiones en el cielo y miro el edificio que se seguía moviendo. Entonces, aunque suene extraño para muchas personas, lo primero que pensé fue cómo hacía para empezar sacar a toda la gente que iba a quedar debajo de los escombros.

Siendo bombero, ¿cuál fue la reacción inmediata cuando terminó todo?

Como vivo cerca del cuartel se me pasó por la cabeza ir a buscar el carro bomba. Salir corriendo a buscarlo o ir en el auto, pero luego me di cuenta que podían haber escombros en el camino. Pensaba cómo lo hacía para poder ayudar a la gente de este edificio que yo creía que se iba a caer.

Cuando vi que el edificio estaba bien, que no había pasado nada, fui a ver a mis hijos que ya no viven conmigo.

De la labor que fueron a realizar al sur, ¿hay alguna experiencia en particular que lo haya conmovido?

Si. Cuando volví de estos 10 días que estuve afuera, llegué y abracé a mis hijos. Me puse a llorar y ellos no entendían porqué. Esto fue porque en Constitución me tocó sacar a una niña. Yo diría que tenía unos 35 años, estaba embarazada y había fallecido. La fuimos a dejar a la playa. Caminamos cuatro kilómetros para dejar el cadáver de esta niña y de otro niño de cinco años que encontramos. Sacamos la guagüita de la niña y el gesto que más me llegó fue que le pusimos el bebé en su guatita. Fue bonito, un acto más bien simbólico y muy fuerte.

Con la voz a punto de quebrarse y los ojos transmitiendo el dolor que aún le evoca recordar esa situación, Pedro la relata como un hecho muy significativo. Más allá de marcarlo como bombero, su labor en las tareas de reconstrucción le hicieron apreciar aún más a su familia y situaciones como ésta dejaron una huella profunda en su corazón.

¿Qué enseñanza rescata de la situación que vivió en su labor en el sur?

Aunque suene quizás como una dicotomía o contradicción, creo que estas cosas te hacen más humano. Hay momentos en que la gente me cuestiona si acaso no me sensibilizo con lo que pasa. Claro, en el momento no. Pero como dije, cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue abrazar a mis hijos y lloré como un niño. Hasta ahora incluso me produce muchos sentimientos. (Dice entre suspiros)

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