Con Tinta Negra

Periodismo Independiente

Marcha por la Diversidad Sexual 2010

Es momento de exigir

Marcha por la Diversidad Sexual

Marcha por la Diversidad Sexual. Por Javier Chamorro.

La sociedad chilena está cambiando.  En un año donde el juicio de Karen Atala trajo el tema a la palestra, el reconocimiento del movimiento homosexual y la diversidad sexual se perfila como una de las cosas que podrían remecer a los a veces tan tradicionalistas chilenos. Esta es una crónica desde adentro, de orgullo y alegría por las revoluciones que se avecinan, pero también de preocupación, porque si las cosas no se hacen bien, todo se puede ir al tarro de la basura.

Por Ricardo Ramírez V.

Por una u otra razón, nunca antes había ido a una de las Marchas por la Diversidad Sexual. Esta, la del 25 de septiembre del año 2010, era mi primera. Las expectativas eran bastante altas. Sobre todo por lo que me habían contado de ella: un obvio ambiente tolerante y simpático donde todos hacían de la calle un lugar para mostrar lo que a diario tienen que esconder. Y sí, me encontré con eso, harto de eso, pero también con otro par de cosas que no me gustaron tanto.

El encuentro fue a las tres de la tarde en la Plaza Baquedano, en pleno centro de Santiago. El acto de inicio contó con la presencia de personajes que algo han hecho a nivel político y social para mostrar la posición de desmedro de la comunidad lésbico, gay, bisexual y transgénero −LGBT− en Chile.

En este acto, le entregaron un premio al escritor Pablo Simonetti “por su aporte” a la visibilización de temáticas homosexuales desde el campo de la cultura. También estuvo presente Karen Atala, a pocos días que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decidiera demandar al Estado de Chile por la discriminación que se cometió al no entregarle a la jueza la tuición de sus hijas por su condición sexual. Otro presente fue Víctor Hugo Robles, escritor que lucha por los derechos y la igualdad desde la dictadura . Todos dieron discursos. A todos los pescaron poco, muy poco.

Me llamó la atención que durante los discursos, el público presente seguía conversando, preocupados de cualquier cosa menos de lo que estaba ocurriendo en el escenario –la pésima acústica del lugar tampoco ayudaba mucho−. De más está decir que los aplausos después del “gracias” de rigor eran escasísimos.

Esta situación me llama la atención porque el objetivo de esta marcha debería ser la búsqueda incansable de la reivindicación de derechos hacia la población LGBT. Eso, más que cualquier otra cosa. Más que sacarse fotos, más que tomarse una cerveza, más que ver los shows de los bailarines y las transformistas y travestis.

En un país como Chile, donde no existe ley contra la discriminación, donde se dice que se quiere legislar sobre uniones civiles y utópicos matrimonios pero mucho no se logra, donde según un estudio de la Comisión Bicentenario sobre familias sólo un 32,7 por ciento de la población opina que los hogares compuestos por parejas homosexuales son familias y donde la voluntad de la clase política no alcanza para nada; la marcha debería estar enfocada en exigir que esta situación cambie. Y este debería ser una posición no sólo de las instituciones organizadas –Movilh, MUMS, Amnistía Internacional− sino de todos los que fuimos y los que por temor no lo hicieron.

Uno de los conductores del acto, que luego tomó el control del carro que estaba a la cabeza de las más de 20 mil personas que asistimos, repetía que esta era “la única marcha a la que le permitían pasar por al frente de La Moneda”. Lo que a él le enorgullece, a mí me preocupa. Que les hayan permitido pasar por el frontis de la casa de gobierno es para mí un símbolo. Un símbolo del poco peligro político que la marcha revestía.

Terminó convirtiéndose en un gran desfile, donde me emocionó que cada uno de los asistentes pudiésemos caminar por la Alameda mostrando todo lo que somos. Sin esconder nada. Pero si en algún momento en el futuro queremos lograr que la calle se transforme en un lugar donde se reconozca la diversidad de la comunidad, erradicando los juicios por completo, es necesario exigir que las bases legislativas cambien, ahora y de una buena vez.

  • Jorge22

    demasiado inocuo y obvio el cometario. Esperaba una mirada más crítica. “lo político” y la “política” no se resuelven en una simple expresión de visibilidad, hay que pensar hasta qué punto las discoteques se llenan o se venden más cervezas el día de la marcha, que más que marcha es un desfile, donde se exponen los paquetes cholos en una traducción inacabada, del todo fallida de una estética gringa. La silicona de las trans sí pueden ser políticas, el punto es el cómo elaboramos la crítica, donde vemos los símbolos.
    un poco más de crítica por favor, un poco mas de ejercicio teórico-práctico sin disoluciones inexistentes.
    http://www.disidenciasexual.cl/2010/10/dos-de-agua-oxigenada-y-una-de-blondor-cronica-de-la-performance-rubias-para-el-bicentenario-en-la-marcha-de-la-diversidad-sexual/
    Rubias para el bicentanario!

  • Jorge22

    y basta de exigir!!! ampliemos las posibilidades micropolíticas que igual descalcifican los poderes vigilantes y anulantes de la diferencia!

  • Jorge22

    y basta de exigir!!! ampliemos las posibilidades micropolíticas que igual descalcifican los poderes vigilantes y anulantes de la diferencia!

  • http://www.facebook.com/nooangel Ricardo Ramírez

    Jorge (Esteban, ¿no? Prefiero saber con quien hablo) El punto aquí es entender a dónde se llega, qué se logra con las acciones que se toman. Las travestis o lo mismo que ustedes hicieron al teñirse el pelo son en sí acciones políticas de crítica. Creo que nadie se atrevería a dudarlo.
    Sin embargo, ¿se logra algo concreto? Yo creo que no. Probablemente lo único que lograron es una profunda satisfacción dentro de su propio grupo (no más allá) y tener que reteñirse el pelo a su color original. ¿Ayuda todo eso en algo para mejorar las condiciones de vida de la comunidad LGBT? Una vez más, yo creo que no.
    Saludos.

  • Jorge22

    nuevamente la mísma crítica de la producción capitalista de que qué se logra. qué se consume, qué se nombra, cuántos podemos nombrar, cuantos, son , que son las acciones “concretas”.Irrumpir un código, realizar una crítica, darle un vuelco de tuerca, imponerse ante un signo anulante de diferencia (los gays son todos iguales me parece según estas lógicas de identidades claras, unívocas) no creo que sea menor.
    me quedo con palabras de claudia rodríguez, cuidado con los maricones que nos venden como carne molida!
    yo soy jorge, soy juana a veces, otras veces no, justamente las múltiples subjetividades que me llegan en este 33 o este 36 o este 37 o seguir siendo maría o jocelyn.
    este mismo texto esta misma elaboración ya es “algo” si quieres pensarlo así. bajo esas lógicas de producción de la cual soy bastante crítico.y no estoy deacuerdo contigo con respecto a las exigencias y las políticas LGBT al menos a mí, me parecen bien siniestras. pero que estemos en desacuerdo me parece excelente. Solo que esspero una respuesta que me implique en mi localización. Saludos mientras esteban deviene quizás hoy sea Jorge
    no creo que necesites saber completamente con quién hablas, esa es la posibilidad de la web, identidades ficcticias y contradictorias, yo al menos no se quien soy.

  • Ivonnedivine

    Pienso que es de una soberbia impresionante que este estudiante se pase los más de 20 años de luchas y disidencias sexuales por donde estime conveniente y encima las revista de cualidades “poco políticas” desde su óptica clásica de la “toma del poder”.
    Ese es un primer problema de la nota.
    La otra discusión (agotada, ver caso “la otra marcha”) es eso de que es una fiesta y no una protesta.
    Este menguado (acabado) debata saca al ruedo las clásicas teorías y discursos de la victimización, el rol del Estado-Nación, la homosexualidad de Estado etc, que hegemonizan y secuestran la forma misma de manifestación de los cuerpos en la plaza pública; y, a su vez, vuelven a excluir a los cuerpos no hegemonizables (travestis etc etc.)

  • Mauricio

    Les aseguro que esta discusión no es tan obvia ni tan acabada para todos los que estaban en la marcha. Decir eso si que sería soberbio, pues les aseguro que ni el 5% de los que estaban allí son capaces de entender al menos una palabra de los comentarios de Ivonnedivine y Jorge22, y eso que la mayoría eran gays.

    Dos cosas:

    Iluso es pensar que uno se puede abstraer mágicamente de las lógicas capitalistas. Cuidado con los maricones que lo intentan, porque sus zapatillas zara les van a recordar algún día el precio que costaron.

    Un poco de humildad por favor, no creo que exista un monopolio de la discusión acá.

  • Ivonnedivine

    La heternormatividad es pilar y sustento de la chilenidad que se recoge en la Historia de Chile, por lo tanto, socavar las bases de la heteronormatividad es bombardear el discurso historicista hegemónico: sobre sus ruinas construiremos la Nueva Historia de Chile, y no sobre las ruinas de las zapatillas ZARA.

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