Con Tinta Negra

Periodismo Independiente

De una moda a una obsesión

La adicción al bronceado

Tanorexia

Hoy en día el bronceado es símbolo de belleza y elegancia

Tomar sol es el pasatiempo lógico y favorito en el verano. Pero hay gente incapaz de vivir sin exponerse al sol. Son los tanoréxicos, cuya necesidad de mantener un bronceado perfecto pone en peligro su salud física y mental.

Laura Muñoz

Cada vez que se acerca el verano todos comienzan a organizar viajes a la playa o a lugares que aseguren un sol resplandeciente. El bronceado es parte esencial de la diversión, lucir un color de piel más oscuro que de costumbre al llegar de vacaciones ya es todo un ritual. Pero para los tanoréxicos esta experiencia no se queda en los meses estivales: para ellos es una necesidad vital lucir un cutis moreno permanentemente.

La tanorexia o adicción al bronceado es la enfermedad de personas con una necesidad obsesiva de lograr un tono de piel más oscuro. Como explica el médico Juan Honeyman, dermatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, “se trata de una preocupación exagerada e irracional por tener la piel bronceada hasta límites antiestéticos e incluso peligrosos”.

La característica principal de este trastorno es que las personas que sufren esta obsesión nunca están a gusto con su color de piel, un hecho que les genera una permanente angustia y los lleva a problemas cutáneos por no medirse en su exposición al sol. Aunque el doctor Honeyman asegura que en Chile esta enfermedad es muy escasa, afirma que los pocos pacientes tanoréxicos “acuden al hospital por alteraciones en la piel causadas por la exposición al sol, como manchas o arrugas, pero nunca reconocen su adicción”. Esto último hace difícil tener una cifra exacta de los afectados.

Aludiendo a la falta de aceptación crónica de la imagen corporal o facial de los adictos al bronceado se acuñó el término tanorexia, asimilándolo a la enfermedad alimenticia anorexia nerviosa, la que se caracteriza porque el paciente tiene una imagen distorsionada de su cuerpo. Mientras el anoréxico se ve con más peso de lo que tiene, el tanoréxico ve en el espejo una piel muy pálida, negándose a notar el tono oscuro que generalmente ostenta.

El placer que hace daño

En 2005, un grupo de dermatólogos demostró que los tanoréxicos experimentaban una pérdida del control de sus límites, lo que explica el patrón de no parar el proceso de bronceado cuando ya se han pasado la cantidad de horas recomendadas tomando el sol.

Se logró determinar que la exposición a las radiaciones UVA propicia un momento de euforia, pues cada vez que alguien se asolea o entra a un solarium su organismo

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La OMS determinó que las cabinas de rayos UVA incrementan hasta un 75% las probabilidades de desarrollar un cáncer cutáneo

libera serotonina, un neurotrasmisor del sistema nervioso que brinda una sensación de bienestar y relajación. Esto último explicaría los síntomas de abstinencia que sufren los tanoréxicos al tratar de sanarse de su enfermedad dejando por un tiempo de exponerse a las radiaciones ultravioletas.

A pesar de todos estos avances, la tanorexia no ha sido oficialmente descrita por la comunidad médica, aunque día a día se puede observar gente que luce permanentemente un bronceado soñado. Un caso nacional bastante conocido de esta enfermedad es el del lector de noticias en televisión Eduardo Cruz – Johnson, quien padeció las graves consecuencias que tiene la tanorexia en la piel.

Entre los síntomas detectados de esta adicción al bronceado se cuenta a la ansiedad excesiva que acompaña a los tanoréxicos por no perder el tono ganado, lo que los hace comparar frecuentemente su dermis con el de otras personas, generando en algunos casos una competencia enfermiza.

La inconformidad con el tono de piel

Siempre, en todas las sociedades, hay personas que están descontentas con alguna parte de su cuerpo o con características de su personalidad. En términos prácticos, no falta la adolescente que puede lucir un esplendoroso pelo ondulado, pero decide maltratar su cabello con los alisadores. Lo mismo pasa con los tanoréxicos: no están conformes con su color de piel y deciden estropearla hasta niveles impresionantes.

Si bien no hay características comunes entre los tanoréxicos, el sicólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Felipe Gallardo, señaló algunas: “como la adicción al bronceado supone una modificación en la apariencia física, las personas que la padecen generalmente tienen una baja autoestima y son bastante inseguras”.

Como la persona afectada está convencida que su tono es considerablemente inferior de lo que realmente es, somete a su piel a constantes radiaciones ultravioletas, ya sea en un solario o en una playa. Esto último explica el aumento de locales de esta índole en Chile, donde las camas de bronceado se consideran inofensivas. La OMS (Organización Mundial de la Salud) determinó, por medio de un estudio, que dichas cabinas de rayos UVA incrementan hasta un 75 por ciento las probabilidades de desarrollar un cáncer cutáneo cuando empiezan a utilizarse antes de los 30 años.

“Para mantener ese tono de piel se deben broncear al menos dos o tres veces cada 21 días, porque es el tiempo en que las células se reproducen y devuelven el tono natural”, apuntó Honeyman. Así, para satisfacer las necesidades crónicas de los tanoréxicos, los solarios ofrecen múltiples convenios y planes a disposición de cualquier persona. Además, los tanoréxicos no ponen límites económicos para satisfacer su adicción, convirtiéndose así en el blanco del marketing comercial. Alejandra Ugalde, manager skin de Unilever Chile (compañía asociada con la marca Dave), reconoce que “como la gente más desea cada vez un `bronceado fascinante´, la cantidad de productos de esta línea ha ido aumentando para responder a esa demanda”.

Este problema de adicción al color canela se da tanto en hombres como en mujeres, pero el perfil más frecuente suele ser una mujer de entre 25 y 35 años. Esto último es consecuencia de los estereotipos presentes en los medios de comunicación, que casi siempre están dirigidos al género femenino: una mujer delgada, alta, y blanca pero bronceada es símbolo de belleza y elegancia.

“En los últimos cinco años, tener una piel con tono dorado se ha convertido en una tendencia”, explica Honeyman. Es por esto que en la actualidad hay una gran cantidad de productos en el mercado que ofrecen un bronceado “automático”, destacándose los llamados “autobronceadores” que experimentan un boom de ventas en los meses de verano.

“No existe el bronceado seguro”

Al contrario de lo que se puede pensar, un bronceado trae más malos que buenos momentos: “no existe un bronceado seguro, ya que siempre sobrepasa lo normal y

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Para los tanoréxicos es una necesidad vital lucir un cutis moreno permanentemente.

necesita de una sobreexposición al sol, lo cual en ningún caso es recomendable”, recalcó Honeyman.

Pero cuidado, hay una diferencia notoria entre un adicto al bronceado y la persona que toma el sol en el verano. Como explica el sicólogo Felipe Gallardo, “los tanoréxicos son las personas que se broncean durante todo el año, teniendo una obsesión con el color de su piel y no se asemejan a las personas que sólo durante sus vacaciones quiere obtener color canela”. Además los tanoréxicos manifiestan conductas de neurosis, ya que experimentan una constante sensación de inseguridad.

La invariable exposición al sol por parte de los adictos al bronceado tiene consecuencias nefastas: suele presentarse un envejecimiento prematuro como consecuencia de

la deshidratación de la piel. Además es importante apuntar que, en fases avanzadas de esta enfermedad, el bloqueador solar se presenta como un enemigo.

El bronceado sin control tiene efectos acumulativos y consecuencias fatales en la dermis, lo cual puede desencadenar un cáncer de piel. Esta última enfermedad provoca 50.000 muertes al año en el mundo y, aunque no hay cifras oficiales, los médicos sostienen que dentro de este número se encuentran los tanoréxicos.

“Con las sesiones de bronceado repetidas estas personas tienen más probabilidades de adquirir un cáncer. De hecho, con cada exposición al sol se incrementa un diez por ciento esta posibilidad”, advirtió el doctor Honeyman.

Todo exceso es malo para la salud. Y la tanorexia es uno de ellos. La cantidad de personas con esta enfermedad siquiátrica va aumentando cada año, ya que erróneamente se entiende al bronceado como inofensivo y las ganas de terminar el verano con un tono tostado, siempre siguiendo la moda, se mantienen con el paso del tiempo.

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